Queridos amigos (19)

-Casi te pierdo, amigo.

El abrazo de Carlos valió por mil en un momento en que mi vida se derrumbaba sin escalas.

-Vamos a presentarnos en la discográfica. Van a escucharme, y si hay que redoblar la apuesta con las fotos, estoy dispuesto a hacer lo que sea.

-Tiene que ser ahora.

-Entonces vamos.

Carlos se tocaba los puños como si fuera a boxear.

-¿Tienen cita?

-Tenemos un contrato.

-¿A qué hora es…?

-Ahora.

-¿Con quién…?

Respondí con mucha firmeza:

-Con el señor Martínez.

-A ver, un momento.

Nos sentamos a esperar en un sofisticado sofá. Los dos estábamos muy nerviosos aunque dispuestos a hacernos valer.

-El señor Martínez no recuerda ninguna reunión.

Carlos se levantó y entró a la oficina sin pedir permiso.

-Nosotros tenemos un contrato.

-¿Quién le dió permiso para….?

-No puede mandarle un mail diciéndole a mi amigo que el contrato se canceló.

-Ah sí… ya me acuerdo… lo que pasa es que acá no perdemos el tiempo con nenitos…

-¿De qué nenes me habla?- Carlos acercó su cara violentemente a la de su interlocutor.

-Vuelva a su asiento.

Carlos le tocó la camisa blanca:

-¿Dónde está su superior?

Tuve que esconder mi risa y hasta mi llanto, la emoción me embargaba.

By Pame

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