Queridos amigos (15)

Después del café fuimos a caminar. En ese momento todo era mágico: la banda, mi forma de imponerme, el deslumbramiento por esta chica…

Vimos a Tincho comprando cigarrillos en una esquina. De repente ella se veía incómoda.

-¿Qué pasa?

-Tincho y yo… salimos un tiempo.

Caminamos en otra dirección.

-¿Por qué no me lo dijiste?

-No pudo contarte mi vida entera en un par de horas.

-¡Me lo deberías haber contado!

Continuamos caminando en silencio y separados.

-No volvamos a salir, ¿te parece?

Tenía mucha bronca, porque esa chica me gustaba, pero si continuábamos, estaría poniendo en peligro el grupo.

-Esperá- le dije agarrándola del brazo.

-¿Qué…?

Quería correr el riesgo. Sí, no me importaba. Estaba cansado de dar explicaciones, de pedir permiso y disculpas a todos.

Esa misma noche la invité a mi casa. En realidad me encantaba el peligro.

By Pame

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