La oscuridad del deseo II

– ¿Te gusta? – me preguntó parado detrás mío.

¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que me había sentido verdaderamente emocionada?

Salí de la galería con una sensación que me renovaba por dentro, que me hacía sentir viva. Cuando tomé el colectivo, me acordé de Narciso. Quería estrujarlo y tirarlo a la basura.

– ¿Preferías una lisa?

– No sé, tendría que ver.

Empecé a mover una pierna.

– ¿Te la cambio por otra?

– La voy a cambiar yo.

– Pero vos estás muy ocupado.

– Dije que voy a ir yo, ¿ok?

 

Narciso entró en la galería. Aquel negocio era espantoso, iba a tener que escoger cualquier cosa. Su novia tenía un pésimo gusto.

– Las mujeres creen que saben todo…

El muchacho separó una corbata y le quitó el envoltorio que la cubría.

– No sé en qué estaría pensando cuando compró esto…

– ¿No la quiere?

– ¿Quién? ¿A mi novia?

 

syd10barrett

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