El engaño IV

Mis dedos se movían nerviosos sobre la mesa. Mi hermano había organizado otra reunión. Daniel estaba en casa. El resto de sus amigos aún no había llegado.

– ¿Qué pasa?

– Es él.

– Es lo que imaginaba… ahora me va a conocer.

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Mi hermano sospechaba de Daniel

Daniel estaba cómodamente sentado en un sillón, mirándome televisión, con los pies apoyados sobre nuestra mesita.

– ¡Salí de mi casa!

Aturdido, se incorporó en el asiento. Mi hermano le corrió bruscamente los pies de la mesa.

– ¡Me robaste! ¡Traidor!

– ¿Sabías que tu hermanita estaba conmigo?

Sus palabras me impactaron. Sentí dolor y rabia al mismo tiempo. Ya no había ninguna ilusión que sostener, ninguna historia de amor que proteger.

– ¿Es verdad lo que dice?

Mientras mi hermano y yo discutíamos, nuestra presa se marchó. Al rato escuchamos un auto que frenaba ruidosamente. Me asomé a la ventana. Daniel estaba tirado en la calle, con la cara contra el pavimento. En un segundo tuve una avalancha de imágenes. Miré a mi hermano con desesperación, pero él me devolvió una mirada de indiferencia.

By Pame

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