“Maldito placer”

Seguimos con más historias 🙂

Que disfruten

 

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El frío me endurecía las facciones. Me paré cerca de la estación de servicio. Estaba escondido detrás de unos arbustos. Cuando me acerqué, arrojó el cigarrillo y se corrió el sombrero para descubrir su cara.

– Creí que no volvería verte.

– Yo vivo en este pueblo. ¿A dónde querés que vaya?

Vi sus manos manchadas de sangre.

– ¿Qué pasa? ¿Estás arrepentida?

– Tengo miedo.

Su casa estaba lejos, lo suficiente como para sentirme libre. Pasar la tarde con él era un loco secreto que disfrutaba sin culpa. Él me mostraba cosas que nunca antes había visto. Me hechizaba en su cama, con el roce de su pasión. Me hacía sentir una mujer de verdad. Cuando mi novio nos descubrió, mi desenfrenada libertad se desmoronó. Y me convertí en una demente.

– ¿Estás arrepentida?

– Yo no hice nada.

– Vos me mandaste. Querías librarte de él.

– ¡Pero yo no lo maté!

El hombre que me había hecho conocer el fuego se alejaba de mí. El hombre que había sido el amor y la pasión me miraba de otra manera. Entre nosotros ya no habría besos. Ya no habría caricias ni tardes de placer. Ahora nos gritábamos y tironeábamos sin oírnos. Ya no nos reconocíamos.

Y cuando me empujó brutalmente al río, sus ojos destilaban una expresión de maldito placer.

Por Pamela Valletta, 2017

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