Rosa Montero: La loca de la casa (fragmento)

De manera que nos inventamos nuestros recuerdos, que es igual que decir que nos inventamos a nosotros mismos, porque nuestra identidad reside en la memoria, en el relato de nuestra biografía. Por consiguiente, podríamos deducir que los humanos somos, por encima de todo, novelistas, autores de una única novela cuya escritura nos lleva toda la existencia y en la que nos reservamos el papel protagonista. Es una escritura, eso sí, sin texto físico, pero cualquier narrador profesional sabe que se escribe, sobre todo, dentro de la cabeza. Es un runrún creativo que te acompaña mientras conduces, cuando paseas al perro, mientras estás en la cama intentando dormir. Uno escribe todo el rato.

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La conmovedora y trágica Carson McCullers, autora de El corazón es un cazador solitario, escribió en sus diarios: «Mi vida ha seguido la pauta que siempre ha seguido: trabajo y amor». Me parece que también ella debía de contabilizar los días en libros y amantes, una coincidencia que no me extraña nada, porque la pasión amorosa y el oficio literario tienen muchos puntos en común. De hecho, escribir novelas es lo más parecido que he encontrado a enamorarme (o más bien lo único parecido), con la apreciable ventaja de que en la escritura no necesitas la colaboración de otra persona.

Fuente: http://www.megustaleer.com.ar

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Paulo Coelho: Fragmentos de un diario inexistente

Yo estaba hablando con una mujer de la Tradición de la Luna – un tipo de aprendizaje femenino que trabaja con las fuerzas  de la naturaleza.

-¿Quieres tocar una gaviota?, preguntó ella, mirando a las aves posadas sobre el muro.
– Claro que sí. Lo intenté algunas veces, pero siempre que me acercaba salían volando…
– Procura sentir amor por ella. Después, haz que ese amor  brote  de tu pecho como un haz de luz, alcanzando al pecho de la gaviota. Y aproxímate con calma.

 

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Hice lo que ella me mandó. Por dos veces no conseguí nada, pero a la tercera, como si yo hubiera entrado en trance, conseguí tocar a la gaviota. Repetí  esa especie de trance con el mismo resultado positivo.
– El amor crea puentes en lugares que parecen imposibles – dijo mi amiga hechicera.

Fuente: https://elcomercio.pe/

 

 

Intercambiemos conocimiento

¡Hola, gente linda!

Me gustaría conocer sus opiniones, gustos literarios, experiencias y anécdotas, y luego publicarlos en mi blog. El objetivo es fomentar el intercambio dentro de este ámbito y que aprendamos de todos.

Con algunos ya lo estuve conversando, pero quiero aclarar que están todos invitados a participar. Estamos en contacto a través del blog o también me pueden escribir a mi mail: daydream@live.com.ar

En breve estaré lanzando las primeras preguntas…

Abrazos, desde Argentina

Pamela

Autores: Claudia Piñeiro

Claudia nació el 10 de abril de 1960 en Burzaco, Buenos Aires. Se recibió de contadora en la Universidad de Buenos Aires (1983), profesión que ejerció durante diez años antes de dedicarse a la escritura.

Su primera novela publicada fue una juvenil, Un ladrón entre nosotros, en 2004 – también año de su primer estreno teatral: Cuánto vale una heladera- , la que al siguiente ganó el galardón que otorgaba el Grupo Editorial Norma de Colombia.

En 2005 obtuvo el Premio Clarín de Novela por Las viudas de los jueves, distinción a la que han seguido otras.

Cuatro años después, el director Marcelo Piñeyro realizó en cine Las viudas de los jueves con el mismo nombre.

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En una entrevista publicada en la Revista Ñ, del diario Clarín cuenta cómo empezó su carrera de escritora:

“En 1991, estaba trabajando de gerente administrativa en una empresa que tenía una sucursal en San Pablo. Tenía que viajar para hacer la auditoría de los tornillos con los que se hacían unos compresores de aire; una cosa tremendamente aburrida. Yo iba en el avión, supongo que iba llorando, y leo en un recuadro muy chiquito en el diario el llamado a concurso de ‘La sonrisa vertical’, el certamen de la editorial Tusquets. Yo ni siquiera sabía que se trataba de un concurso de literatura erótica. Lo único que pensé fue: ‘Vuelvo y me pido vacaciones y escribo una novela para esto, porque si no, yo me voy a quebrar’. La novela se llamaba El secreto de las rubias y quedó entre las diez finalistas, aunque luego no se publicó. Me di cuenta de que escribir era algo demasiado fuerte y, aunque siempre escribí, ya no podía postergarlo. Apareció como un salvavidas que me tiraron en ese momento”.

 

Fuente: Wikipedia